por
ALAN WATTS
Un Discurso
Cuando a Augustin de Hipo le preguntaron “¿Que es el tiempo? Éste contestó, “yo sé lo que es el tiempo, pero cuando usted me lo pregunta no lo sé” Y para ser aún más gracioso, es él una de las personas más responsables de la más común idea que prevalece en occidente con respecto al tiempo. Los griegos y los Indios del Este concebían el tiempo como un proceso circular. Y todo aquel que dé un vistazo a su reloj se dará cuenta, obviamente, de que el tiempo hace un recorrido circular. Sin embargo, los Hebreos y los Cristianos tienen una idea del tiempo que es lineal. Y esa es una idea muy poderosa que influencia a todas las personas que habitan actualmente el mundo occidental.. Todos tenemos nuestras diversas mitologías. Y no me refiero, cuando digo la palabra “mitología” o “mito”, a algo que sea falso en el popular sentido de la palabra. Por Mito me refiero a una idea o a una imagen en términos de la cual la gente le da un significado al mundo. Y el mito occidental bajo el cual nuestro sentido común ha sido alimentado durante muchísimos siglos, es de que el mundo comenzó, si echas un vistazo a las escasas notas en tu copia de la Biblia de King James, la cual descendió del cielo con un ángel en el año 4000 A.C., antes de lo cual, y naturalmente, Su realeza Dios ya existía por los siglos de los siglos de los siglos a través de infinitas regresiones del tiempo. Y entonces el mundo fue creado y, por supuesto, el mundo se dividió, y así fue como a mediados del tiempo, la segunda persona de la trinidad encarnó en Jesucristo para salvar a la humanidad, y entonces estableció la iglesia. Y para cuando esta institución no hubiera finalmente cumplido con éxito su misión, se esperaría entonces, el fin del tiempo. Y aún cuando muchos occidentales ya no creen en esta historia, aunque un número considerable de ellos piense que debería hacerlo, la verdad es que no lo hacen. Sin embargo, han retenido de este punto de vista la idea lineal del tiempo de que vamos en una dirección única. Nunca más volveremos a tomar el mismo curso que hemos venido siguiendo. Y esperamos que mientras vayamos avanzando en el tiempo, las cosas vayan siendo mejores y mejores aún. Y esta versión del tiempo se basa en un muy extraño y fascinante contraste con respecto al punto de vista del tiempo de la mayoría de las otras personas en el mundo. Y como especial ejemplo tomaré el punto de vista de los Hindúes. Los Hindúes no tenían esa idea provinciana de mente estrecha de que el mundo fuera creado a sólo 4000 años A.C. Ellos calculaban las eras del universo en unidades de cuatro millones trescientos veinte mil años. Esa es su unidad de cuenta básica y es llamada kalpa. Aparte de que su comprensión del mundo es, por supuesto, muy diferente a la nuestra. Nosotros, en Occidente pensamos que el mundo es un artefacto, algo hecho por un gran técnico, el creador. Pero los Hindúes, no piensan que el mundo fue ni siquiera creado. Ellos miran al mundo como a un Drama, no creado, sino actuado. Y ven a Dios como al actor principal, o como se le llama, El Ser Cósmico, que interpreta todos los roles. En otras palabras, tu y los pájaros, y las abejas, y las flores, las rocas, y las estrellas, todos conforman un gran escenario interpretado por Dios, quien pretende para distraerse a si mismo, a través de todas las eternidades, que él es todos y cada uno de ustedes. Y esto, después de todo, no resulta ser una idea tan descabellada, porque si yo te pidiera, por ejemplo, que pensaras seriamente en ¿qué harías tú si fueras Dios? puede que te des cuenta de que ser omnisciente durante toda la eternidad, por los siglos de los siglos hasta nunca jamás y tener el control de todo lo que existe, sería definitivamente extremadamente aburrido. Querrías llevarte una sorpresa en algún momento.

Después de todo, ¿que es lo que estamos tratando de hacer con nuestra tecnología? – estamos tratando de controlar el mundo. Y si imaginaras el máximo logro de la tecnología, cuando realmente llegáramos a tenerlo todo bajo nuestro control, y tuviéramos un gran panel de botones y con sólo pisar cualquiera de ellos lograramos tener todos nuestros más profundos deseos satisfechos; seguramente te las arreglarías para tener en el panel un botón muy especial, de color rojo llamativo, marcado con la palabra “sorpresa.” Y pulsarías ese botón y probablemente desaparecerías de tu consciencia habitual y te encontrarías en una situación muy parecida a la situación en la que te encuentras ahora, en la cual no todo está bajo control, en que estás sujeto a la incertidumbre, y sujeto a los caprichos de un no tan absolutamente predecible universo. Así que esto es lo que los Hindúes piensan que Dios hace de vez en cuando. Lo que es decir, durante un periodo de cuatro millones trescientos veinte mil años, Dios sabe que él es Dios. Luego se aburre y olvida quien es por un período similar de tiempo. Algo así como si se fuera a dormir y soñara. Y este sueño es llamado manvandara, pero el período en el cual despierta y ya no tiene que soñar se llama pralaya, y es ese un estado de absoluta bendición. El mundo es manifestado cuando el sueña. Y la manifestación del mundo se divide en cuatro eras, y estas eras llevan el nombre de las cuatro lanzadas en el juego de dados hindú. La primera lanzada es llamada la krita, ésta es la del cuatro, la lanzada perfecta. Y dura mucho tiempo. En este periodo de manifestación, el mundo es absolutamente placentero. Sería lo mismo, por ejemplo, como si tuvieras el privilegio de soñar cualquier sueño que quisieras soñar cuando fueras a dormir. Dormirías por más o menos un mes soñando todos tus más codiciados deseos. Tendrías banquetes, y música, y chicas bailarinas y todo lo que siempre quisiste, lo tendrías. Pero entonces luego de cuatro semanas de soñar dirías “bueno, esto ya se está poniendo un poco fastidioso, y ya deberíamos tener otro tipo de aventura, y deberíamos como que meternos en problemas”. Total, está bien, porque sabemos que despertaremos al final de todo. Así que añadirías dragones y princesas a las cuales rescatar de ellos y de toda clase de cosas. Y entonces lo harías una y otra ves, lo harías una y otra ves, hasta sentirte exhausto. Luego arreglarías todo para olvidar que soñabas, y así creer que en realidad estubíste en peligro, y que tremenda sorpresa te llevarías cuando al fin despertaras. Y una de esas noches mientras estuvieras soñando uno de los sueños que quisieras soñar, te encontrarías a ti mismo justo en este momento, sentado en este auditorio escuchándome a mí, con todos tus problemas especiales y tus apegos y relaciones. ¿Como sabrías que no es eso lo que está ocurriendo?

Así pues, luego de la primera era en la cual todo seria perfecto, la krita yuga se llama esa época del tiempo, viene la próxima era, la cual es un poco más corta, llamada treta yuga, es la lanzada de tres, que de la misma manera que una mesa de tres patas no puede ser tan estable como una de cuatro, en el treta yuga, la luz penetra pero hay algo que se ha apagado un poco. Hay una pequeña sensación de inseguridad, se siente algo así como las moscas sobre la melaza. Y entonces cuando esa era ha llegado a su fin le sigue un período más corto, llamado davapala yuga, el cual es llamado así por dava, la lanzada de dos, período en el cual las dos fuerzas del bien y del mal están igualmente equilibradas. Y cuando esta llega a su fin, le sigue un período aún más corto llamado kali yuga. Yuga significa épocas. Y el kali significa la lanzada del uno, o la peor de todas. Y en este período las fuerzas de la negación y la destrucción finalmente triunfan. Y esta era comenzó supuestamente en una época cercana antes de los 3000 años A.C., y nos faltan aún unos 5000 años de ella por transitar. En este período todo se desploma y empeora, las cosas van de mal en peor, hasta que finalmente al final Su Majestad aparece en la forma de Shiva, el destructor, de cuerpo azulado, de diez brazos y con un collar de calaveras, cada mano sosteniendo garrotes y puñales, pero una mano en este gesto (visual), lo cual quiere decir “no tengas miedo”, es un acto grandioso. Y allí, ante todo el cosmos es destruido en llamas, y en cada alma Su Majestad despierta otra vez y descubre quien es, y soporta un pralaya de cuatro millones trescientos y veinte mil años en un estado de absoluta bendición. Y este proceso continúa una y otra vez por los siglos de los siglos por toda la eternidad. Pues estos Kalpas, estos períodos de cuatro millones trescientos veinte mil años son los días y las noches, la inspiración y la expiración de Brama, el ser supremo. Y se suman a los años de Brama, cada uno de los trescientos sesenta kalpas. Y estos se suman a su vez nuevamente y se convierten en siglos y así sucesivamente. Pero nunca se torna aburrido porque cada vez que el nuevo monvontara, el nuevo juego comienza, Su Majestad Dios olvida que fue lo que pasó antes, y se sumerge completamente en la obra, así como tú cuando naciste y abriste los ojos al mundo por lo que creíste ser la primera vez. Y todo el mundo era extraño y maravilloso. Lo viste con los ojos inocentes de un niño. Y, por supuesto, a medida que ibas creciendo te fuiste acostumbrando a las cosas. Haz visto ya el sol una y otra vez, y simplemente crees que es el mismo viejo sol. Miras los árboles hasta que los consideras los mismos viejos árboles. Y, finalmente cuando pasas más o menos los 55 años, comienzas a sentirte aburrido y comienzas a desmoronarte y a desintegrarte, finalmente mueres porque realmente la verdad es que ya has tenido suficiente de todo. Pero entonces, después de que mueres, otro bebé nace, quien viene a ser, por supuesto, tú, porque cada bebé se llama a sí mismo “yo”, y lo ve todo desde un nuevo punto de vista, y se encuentra absolutamente maravillado con todo. ¿Ves?. Y así, de esta ingeniosa manera maravillosamente dispuesta, de manera que nunca exista el absolutamente intolerable aburrimiento, las cosas continúan y continúan, una vez y otra vez, dando vueltas en círculos, sin parar. Estos son dos, diría yo, de los grandes mitos del tiempo en el mundo.

Digo que nosotros verdaderamente, a nuestros días y en nuestra era actual, necesitamos reflexionar con mucha seriedad a este respecto. Ya que nosotros, como civilización altamente tecnológica, con enormes poderes sobre la naturaleza, sin duda necesitamos considerar el tiempo. Déjame hacerme a mi mísmo la pregunta que le hicieron a San Augustin “¿Qué es el tiempo?” No voy a darte la misma respuesta de él. Yo sé lo que es el tiempo, y cuando me lo preguntas te lo puedo decir. El tiempo es una medida de energía, una medida de movimiento. Y hemos acordado internacionalmente la misma velocidad del reloj. Y quiero que piensen acerca de los relojes por un momento. Somos, obviamente, esclavos de ellos. Y notarás que tu reloj es un círculo, y que ha sido calibrado, y que cada minuto, o segundo está marcado por una línea del grosor de un cabello, la cual fue elaborada lo más delgada posible, y así lo suficientemente consistente como para que pueda ser vista. Y cuando pensamos en un momento del tiempo en el que pensamos lo que pretendemos decir cuando decimos la palabra “ahora,” pensamos en el más corto instante posible que está aquí y que ya se ha ido, porque es lo que se corresponde con la línea del grosor de un cabello que vemos en el reloj. Y como resultado de esta fabulosa idea, somos personas que sentimos no tener presente alguno, porque el presente se desvanece a cada instante – se va tan rápido. Tal es la problemática de Fausto en la historia versionada por Goethe, donde él alcanza su gran momento y le dice “Oh aún retrasas vuestro arte tan favorablemente” que el momento nunca se queda. Siempre se convierte en pasado. Y tenemos la sensación, por lo tanto, de que nuestras vidas se van flotando lejos de nosotros. Constantemente, el tiempo se nos va. Y entonces, tenemos un sentido de urgencia. El tiempo no es para desperdiciarlo, el tiempo es dinero. Y entonces, a causa de la tiranía de estas cosas, sentimos que tenemos un pasado, y sabemos quienes somos ahora en términos de nuestro pasado. Nadie puede en ningún momento decirte quien es él mismo, sólo pueden decirte quienes fueron. Creemos también tener un futuro. Y eso es terriblemente importante, porque tenemos la infantil esperanza de que el futuro, de una manera u otra nos va a proveer de aquello que tanto anhelamos. Verás, si uno vive en un presente que es tan corto que no está aquí verdaderamente de ninguna manera, siempre se sentirá vagamente frustrado. Y lo mismo ocurre, cuando le preguntas a alguien “¿Qué hiciste ayer?” te darán una serie histórica de secuencias de eventos. Dirán “Bueno, me desperté y me preparé una taza de café, luego me cepillé los dientes y me di una ducha, me vestí, desayuné y me fui a la oficina, luego hice esto y lo otro, y así sucesivamente. Y te dan todo un bosquejo histórico de una serie de eventos. Y las personas realmente piensa que eso fue lo que hicieron. Pero, en resumidas cuentas, es sólo la cuenta esquelética de lo que hicieron. Vives una vida mucho más rica que eso, excepto que no te habías dado cuenta. Sólo prestaste atención a una mínima parte de la información recibida a través de tus cinco sentidos. Olvidaste decir que cuando te levantaste muy temprano en la mañana y preparaste el café, tu mirada resbaló sobre los pájaros a través de la ventana. Y sobre la luz de las hojas de los árboles. Y que tu nariz jugaba juegos con la fragancia del café hirviendo. Ni siquiera lo mencionaste porque no te diste cuenta de ello. No te diste cuenta de ello porque tenías mucha prisa. Estabas concentrado en tomarte esa tasa de café, tan rápido como te fuera posible, de manera que pudieras llegar a la oficina y así terminar de hacer algo que resultaba para ti extremadamente importante. Y tal ves, en cierta manera, lo era – porque gracias a ello ibas a hacer algo de dinero. Y tampoco lo supiste disfrutar. Tal vez lo invertiste para así estar seguro de que tendrías un futuro en el cual algo finalmente iba a ocurrirte, algo que hubieras estado buscando hace mucho tiempo. Pero, por supuesto, eso nunca ocurrirá, porque mañana jamás llegará. La verdad de todo el asunto es que no existe tal cosa como el tiempo. El tiempo es una alucinación. Sólo existe el hoy. Nunca existirá otra cosa excepto el día de hoy. Y si no sabes como vivir el hoy, entonces estás demente. Y este es el gran problema de la civilización occidental, y no sólo de las civilizaciones occidentales, sino de todas las civilizaciones en realidad, porque lo que la civilización es, es un significativo complejo de acuerdos y arreglos en los cuales hacemos uso de símbolos – con eso me refiero a las palabras, números, figuras, conceptos con los cuales representamos el mundo de la naturaleza, así como utilizamos el dinero para representar la salud, y así como medimos la energía con el reloj, o así como medimos el espacio con metros y centímetros. Existen muchas medidas que son muy útiles. Pero siempre puedes tener mucho de algo bueno, y puedes fácilmente confundir la medida con lo que estás midiendo; el dinero con la salud; o tal vez el menú con la cena. Y hasta cierto punto, puedes resultar tan encantado por los símbolos que los confundes totalmente con la realidad. Y esta es la enfermedad de la cual casi toda la gente civilizada está sufriendo. Estamos, por lo tanto, en la posición de comer el menú en lugar de la cena. De vivir en un mundo de palabras, símbolos, y como resultado, estamos relacionándonos muy mal con el mundo que nos rodea.

Los Estados Unidos de América, como la nación más progresista de todo el occidente, es, por supuesto, un perfecto ejemplo de esto. Somos seres que nos vemos a nosotros mismos, aunque nos sentimos avergonzados de ello, y somo vistos por el resto de la humanidad como grandes materialistas. Y esta es, con seguridad, una reputación que no merecemos. Un materialista sería, a mi punto de vista, una persona que ama lo material, y por lo mismo le brinda reverencia, respeto, lo disfruta al máximo. Nosotros no hacemos eso. Somos personas que odiamos lo material, y dedicamos nuestras vidas a la abolición de todas sus limitaciones. Queremos abolir los límites del tiempo y del espacio. Sin embargo, queremos deshacernos del espacio también. Llamamos a esto la conquista del espacio. Queremos ser capaces de ir de San Francisco a Nueva York en un dos por tres. Y estamos cerciorándonos de que así sea. No nos damos cuenta de que lo que resultará de todo esto será que – San Francisco y New York se convertirán en un mismo lugar. Por consiguiente, no valdrá la pena ir de un lado al otro. Cuando vas de un lugar a otro y dices que te gustaría darte unas vacaciones, decídes, por ejemplo,ir a Hawai donde creemos que encontraremos chicas en faldas hechas con ramas verdes, bailando el hula hula en las playas arenosas, bajo el sol, y el maravilloso océano azulado y las filas de corales y todo el resto del ensueño. Pero los turistas, cada vez en mayor número, preguntan si tal lugar, “¿no ha sido aún estropeado?”, con lo cual se refieren a que “¿Es ese lugar exactamente igual a Dallas?” Y la respuesta es “Si.” Mientras más rápido llegues de Dallas a Honolulu, más rápido se convertirá Honolulu en Dallas, así que no valía la pena viajar hasta allá. Tokio se ha convertido en el mismo lugar que “Los Ángeles” y eso se va acrecentando en la media que la rapidez con la que viajas de un lugar a otro sea cada vez mayor, y los dos lugares, como vengo diciendo, sean cada vez más el mismo lugar. Así que ése fue el resultado de abolir las limitaciones del tiempo y el espacio. También, tenemos mucha prisa con respecto a muchas cosas. Y volviendo atrás al recuento del día vivido – te levantas en la mañana te preparas un café. Imagino que será un café instantáneo porque la prisa no te permitiría estar pendiente de preparar un buen café casero. Así que el café instantáneo sería una especie de castigo para una persona que tiene demasiada prisa. Y esto se aplica a todo lo instantáneo, hay algo con respecto a lo instantáneo que resulta estúpido y falso. ¿A dónde vas? ¿A dónde crees que el futuro te va a llevar? De hecho, no lo sabes. Siempre me pareció una excelente idea asignarle a los nuevos estudiantes en la universidad la tarea de escribir un articulo acerca de “como sería el cielo para ti”. En otras palabras, “que es lo que verdaderamente deseas”. Y más te vale ser específico porque - ten cuidado con lo que deseas, no sea que te sea concedido. Y es que, mira, la verdad en lo que respecta al tiempo, y como lo he dicho anteriormente, es que no existe tal cosa. El tiempo es una abstracción, también lo es el dinero, y las pulgadas.

Pausa.

Recuerdas la gran depresión? Un día todo iba de lo mejor. Todo el mundo tenía suficiente dinero y suficiente para comer. Al próximo día todos habían empobrecido. ¿Que había pasado? Habían desaparecido los campos?, habían desaparecido las lecheras desintegrándose ligeramente en el aire? No. Sin embargo a la mañana siguiente un obrero se dirigió a la construcción para la cual trabajaba, y el capataz le dijo “Lo siento mucho no hay trabajo para ti hoy aquí, no hay pulgadas” Y él le respondió “¿A que te refieres con que no hay pulgadas?” “A que no hay” entonces el obrero replicó “Tenemos madera de construcción, tenemos metal, hasta tenemos cinta adhesiva” El capataz respondió “El problema contigo es que no entiendes nada sobre negocios. No hay pulgadas. Hemos estado utilizando más de las que deberíamos, y ya no hay más.” Y algo así fué lo que pasó durante la Gran Depresión, hubo una fuerte crisis económica. Y los seres humanos son lo suficientemente estúpidos como para confundir el dinero con la salud. No se dieron cuenta de que el dinero no era más que una forma de medir la salud. Pensaban que tenía valor por sí mismo. Y como resultado de ello se metieron en unos líos insólitamente increíbles; y exactamente, de la misma manera, lo mismo ocurre con el tiempo, que no es más que una medida abstracta del movimiento. Y continuamos contando el tiempo. Tenemos la sensación de que el tiempo se va, y nos torturamos a nosotros mismos con esa idea. Y mientras nos sentamos a ver, suponiendo que estemos en el trabajo… ¿estás viendo el reloj? Si es así, ¿que es lo que tanto esperas? La hora de salida. Las 6 en punto. Para poder ir a casa y pasar un buen rato. Si, un rato muy divinamente divertido. ¿Que vas a hacer cuando llegues a casa? ¿Te divertirás? ¿O vas a ver la televisión? La cual es una reproducción electrónica de la vida que no tiene siquiera olor alguno. Y comerás una cena tipo TV que no es más que una comida de avión precalentada, hasta que te sientas somnoliento y te vayas a dormir. Ya sabes, la gran sociedad. Este es nuestro verdadero problema. No estamos vivos, ni estamos despiertos. No estamos viviendo en el presente.

Tomemos como ejemplo, la educación. Tremendo engaño. Tomas a un niño pequeño lo metes en una guardería, luego le dices “Ya estás listo para entrar al kindergarten!. Y luego, wow-wee, primer grado, y segundo grado, y tercer grado.” Gradualmente va escalando la escalera hacia arriba, hacia arriba, hacia el progreso. Y luego, cuando llegas al fin de los grados, dices “secundaria, ahora si que estás logrando algo serio” Equivocación, pero al fin y al cabo es el negocio, sales directo a ese mundo y te consigues tu propio diploma. Y entonces vas a tu primera cita de negocios, y te dicen “Ahora sal al mundo y vende esto”, y así entonces seguirás escalando en la escalera de los negocios, y tal ves llegues a una posición respetable. Y lo vendes y te suben el sueldo. Y entonces, finalmente, alrededor de los 45 años te despiertas una mañana como el vicepresidente de la firma, y te dices a ti mismo mientras te miras en el espejo. “He llegado, Pero me siento ligeramente estafado porque me siento de la misma manera que siempre me sentí. Algo me falta, ya no tengo futuro.” “Ah ah” dice el corredor de seguros. Tengo un futuro para ti. Esta póliza te permitirá retirarte cómodamente a la edad de sesenta y cinco años, y serás capaz de lograrlo.” Y te alegras. Y compras la póliza, y a los sesenta y cinco años de edad te retiras pensando que este ha sido el verdadero propósito de la vida. Excepto que para entonces tienes ya problemas de próstata, dientes falsos, arrugas en la piel. Y eres un materialista. Eres un fantasma, un abstraccionista, estás sencillamente en ninguna parte, porque nadie te lo dijo y nunca te diste cuenta de que la eternidad era ahora. El tiempo no existe. Que harás entonces? ¿Podrías demostrarme el estallido que tuvo el corcho de la champaña que fue destapada anoche? O me haría el favor de pasarme una copia del diario de mañana, lo que quiera que sea, sencillamente no está aquí. No existe el tiempo. Es una fantasia. Una fantasia muy útil. Como las líneas de latitud y de longitud. Por supuesto, nunca lograrás amarrar nada con el Equador. Es lo mismo con el tiempo, es una abstracción. Es algo muy conveniente de manera que podamos ponernos de acuerdo para encontrarnos en la esquina principal con primera avenida, o donde quiera que sea, a las 4 en punto. Fantástico. Pero vamos a tratar de no dejarnos engañar por ello. El tiempo no es real. Así que la gente que vive en el presente, no tiene necesidad alguna de hacer planes de ningún tipo. Y es que ya ves, la gente común y corriente que cree en el tiempo, y que cree que están viviendo para el futuro, son personas que hacen muchos planes. Si, Pero a medida que esos planes van madurando y se realizan, estas personas ya no están ahí para disfrutarlos. Estarán para ese entonces planeando otra cosa. Son como burros, eternamente corriendo tras las zanahorias que llevan atadas a sus propios collares. Así que nunca están aquí, nunca llegan a ninguna parte, nunca viven realmente, viven eternamente frustrados, y por consiguiente, viven pensando. Y el futuro lo es todo. Viven esperando que algún día algo pase. Y como nunca ocurre, frenéticamente sobreviven. Quieren más tiempo, más tiempo por favor, más tiempo. Les aterra la muerte porque la muerte acaba con el futuro. Y entonces ya no podran llegar a él. No se dan cuenta de que nunca llegarán. Siempre existirá otro lugar a la vuelta de la esquina. Ahora, por favor, despierta. No digo que debas ser descuidado, que no debas tener una póliza de seguros, que no debas preocuparte con respecto a como enviar a tus hijos a la escuela y a la universidad, o lo que sea que resulte útil para ellos. El punto es, que no tiene sentido enviar a tus hijos a la Universidad y encargarte de que no les falte nada en el futuro si no sabes como vivir en el presente porque todo lo que sabes hacer es enseñarles como no vivir en el presente, y como seguir arrastrándose por el supuesto beneficio de sus hijos, quienes se arrastrarán también por el supuesto beneficio de sus hijos. Todo el mundo está tan bellamente encargándose de todos los demás, que nadie está divirtiéndose en lo absoluto. Mira, nos referimos a una persona que está demente, diciendo, no está aquí del todo. Y esa es nuestra enfermedad colectiva. A principios del régimen comunista en Rusia, tenían planeado 5 años y todo iba a ser perfecto al final de eso cinco años, pero al cumplirse estos cinco años volvían a planear otros más. Entonces un filosofo dijo, “Estas convirtiendo a los seres humanos en_________.” Ahora, ¿sabes que es ________? Es un pilar en la forma de un ser que sostiene el piso superior. Estas convirtiendo a todos en ______ para sostener un piso sobre el cual la prosperidad deberá danzar. Pero por supuesto que esto nunca ocurre. La prosperidad también resulta ser _______ sosteniendo otro piso. Y sostienen otro piso, y otro piso, sobre otro piso por los siglos de los siglos hasta toda la eternidad, pero nadie nunca baila.

Date cuenta que nuestra filosofía y la filosofía de los comunistas es exactamente la misma. De hecho, nuestro sistema es su sistema. Y en mayor medida, nos parecemos unos a otros cada vez más a causa de esta falta de percepción de la realidad. Estamos obsesionados con el tiempo. Siempre está llegando, siempre va a llegar. Mao Tse Tung puede decirle a todos los chinos, “vivamos una maravillosa vida aburrida y todo el mundo vistan las mismas ropas y trabajen y lleven a todas partes su pequeño libro rojo, de manera que un día, tal ves un día, puede ser, que sea un gran día.”. Y nosotros estamos exactamente en la misma situación. Somos las personas más ricas del planeta, y la mayoría de nuestros varones van por allí luciendo como empresarios de pompas fúnebres. Comemos pan maravilla el cual no es más que esperma de poli estireno al cual se le inyectan algunos químicos que supuestamente lo hacen nutritivo. Ni siquiera sabemos como beber. En otras palabras, en lo que respecta a la vida, vivimos en lo abstracto, no en lo concreto. Trabajamos para hacer dinero, no por nuestro bien o nuestra salud. Vemos hacia el futuro y no sabemos como disfrutar el día de hoy. Y como resultado de ello, estamos destruyendo el medio ambiente, estamos Losangelizando el mundo en lugar de civilizarlo. Convertimos el oxigeno en gas, el agua en veneno, y arrancamos la vegetación de la piel de las montañas, ¿para que? Para imprimir diarios, periódicos. En nuestras universidades, le damos mayor valor a los expedientes de lo que ocurre más que a lo que verdaderamente pasa. Los expedientes en la Secretaría se mantienen en confidencialidad bajo llave, pero no es así con los libros de la librería. El expediente de lo que haces es, por supuesto, mucho más importante que lo que hayas hecho en realidad. Vamos a una fiesta y hacemos un picnic y todo el mundo dice “Oh, estamos pasando un momento tan maravilloso, que lástima que a nadie se le ocurrió traer una cámara para guardarlo. “La gente va de tour y llevan consigo estas pequeñas cajitas en lugar de estar en la escena, lo que quiera que sea, hacen clic, clic, clic, clic, clic….. una pequeña cajita para así poder llegar a casa y mostrarle a todos sus amigos y decir “mira lo que pasó”. Por supuesto, yo no estaba allí, porque estaba fotografiando todo. Así que cuando los expedientes se turnan más importantes que el evento, estamos jodidos. Así que la más urgente necesidad de nuestra civilización es llegar al ahora. Piensa en todos los problemas que nos ahorraríamos. Piensa en lo maravillosamente harmonioso que todo sería, nadie interferiría con nadie. No estaríamos dedicados a hacer el bien a nadie, como el General que el otro día destruyó una villa en Vietnam por su propia seguridad. Según eso fue lo que él dijo. “Amablemente déjame ayudarte o te ahogarás” – le dijo el mono poniendo al pez a salvo en una rama.

Ahora mira lo que significa la vida eterna. Cuando Jesús dijo “Antes de Abraham fue” – el no dijo – “Yo fui” – el dijo –“yo soy.” Y llegar a esta conclusión, saber que eres y que no existe el tiempo excepto el presente, y que de repente ves que alcanzas un sentido de la realidad, que has querido siempre seguir buscando adelante todas las cosas que deseabas que ocurrieran en el pasado. Tienes que encontrarlo en el ahora. Y es así como verdaderamente, el propósito de la educación es enseñar a la gente a vivir el presente, a estar aquí ahora plenamente. Tal como existe, nuestro sistema educativo es sumamente abstracto. Niega los fundamentos absolutos de la vida. Enseñándonos a todos a ser burócratas, banqueros, economistas y corredores de seguro; todos cerebrales. El sistema niega completamente nuestra relación con el mundo material. Existen cinco relaciones fundamentales con el mundo material: la cocina, la ropa, el hogar, la agricultura y el acto de hacer el amor. Y todo esto sigue siendo pasado por alto. Fue no hace mucho cuando el Congreso de los Estados Unidos de América decretó una ley levantando una grave pena para todo aquel que quemara la bandera. Hicieron esto con grandiosos y prósperos discursos patrióticos. Sin embargo esos mismos congresistas, por acto de omisión o comisión, han sido responsables de quemar todo lo que la bandera representa – de la erosión de los recursos naturales de esta tierra. Sin embargo, ellos alegan amar a su país, pero no lo hacen. Aman su bandera. Así que, este es un excelente momento para volver a la realidad, con ello me refiero, volver del tiempo a la eternidad, a la eternidad del ahora, que es todo lo que tenemos, lo que siempre hemos tenido, y por lo tanto, lo que siempre tendremos.